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Indicadores de Confianza Empresarial (ICE) en México: arquitectura de la EMOE y trayectoria negativa 2024-2026

Análisis del ICE del INEGI a julio de 2026: metodología de la EMOE, cinco componentes, IGOEC en 48.2 puntos, 17 meses bajo el umbral y lectura sectorial.

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Contexto

Entre los pulsos mensuales que sintetizan la percepción del sector privado sobre el ciclo económico, los Indicadores de Confianza Empresarial (ICE) del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) ocupan un lugar central. Se construyen a partir de la Encuesta Mensual de Opinión Empresarial (EMOE) y traducen en una única escala centrada en 50 puntos la lectura que hacen las direcciones generales de las empresas mayores sobre la situación actual y esperada de la economía, la posición de la propia firma y el momento para invertir. La lectura tiene un valor doblemente relevante: es de alta frecuencia, con difusión mensual apenas dos días hábiles después del cierre del periodo de referencia, y opera como termómetro adelantado del ciclo, en la medida en que las decisiones de contratación, compra de insumos e inversión fija de las empresas suelen anticipar el comportamiento del producto.

La coyuntura reciente confirma esa utilidad. El Indicador Global de Opinión Empresarial de Confianza (IGOEC) cerró julio de 2026 en 48.2 puntos según cifras desestacionalizadas, lo que representó su decimoséptimo mes consecutivo por debajo del umbral que separa el optimismo del pesimismo y su vigesimoséptima caída anual seguida. La secuencia se abrió a mediados de 2024, cuando los primeros efectos del ciclo político y de la incertidumbre externa comenzaron a erosionar una serie que en marzo de ese año todavía se ubicaba en 54.8 puntos. El presente análisis reconstruye la arquitectura de la EMOE, describe la composición de los ICE y del IGOEC, cuantifica la trayectoria 2024-2026 y sitúa el diagnóstico sectorial en el marco de otros indicadores oportunos, en particular el Indicador de Pedidos Manufactureros (IPM).

Arquitectura de la Encuesta Mensual de Opinión Empresarial

La EMOE es el instrumento cuantitativo con el que el INEGI captura la percepción de los ejecutivos de las empresas mayores del país. Su origen se remonta a 1977 con un ejercicio circunscrito al sector manufacturero. La cobertura se amplió en 2008 para incluir siete grupos de subsectores manufactureros, se extendió en 2011 hacia Comercio y Construcción, y en 2018 incorporó a los Servicios Privados No Financieros. Es a partir de este último año cuando comienza la generación regular de los indicadores globales de confianza, que agregan la lectura de los cuatro sectores en un único termómetro.

La unidad de observación es la empresa que ocupa 101 o más personas para el desarrollo de su actividad económica, con lo que la EMOE se centra deliberadamente en el segmento con mayor peso relativo en producción, ocupación e inversión. El marco poblacional se construye a partir del Registro Estadístico de Negocios de México (RENEM) y se actualiza anualmente, lo que asegura la incorporación paulatina de nuevas empresas y la depuración del universo. El diseño muestral es probabilístico y estratificado por personal ocupado, con selección aleatoria sin reemplazo e independiente para cada dominio-estrato, y contempla cuatro dominios generales: Industrias Manufactureras, con siete subdominios; Construcción, con un solo dominio; Comercio, con Comercio al Por Mayor y Comercio al Por Menor; y Servicios Privados No Financieros, con cinco grupos.

Los cuestionarios de la EMOE alimentan simultáneamente dos productos analíticos. El primero es la familia de ICE, que se construye sobre preguntas de percepción cualitativa. El segundo es el IPM, generado en convenio con el Banco de México y con estructura equivalente al Purchasing Managers Index (PMI) que publica el Institute for Supply Management de Estados Unidos, orientado exclusivamente al sector manufacturero. Ambos productos se difunden en el primer día hábil de cada mes con datos del mes inmediato anterior.

Los cinco componentes del ICE y el IGOEC

El ICE se calcula como el promedio simple de cinco componentes que exploran, en pares, la percepción actual y la expectativa a doce meses del entorno macro y de la propia empresa, más una pregunta específica sobre el momento adecuado para invertir. Los cinco componentes son: situación económica presente del país; situación económica futura del país; situación económica presente de la empresa; situación económica futura de la empresa; y momento adecuado para invertir en el país. Cada respuesta se recodifica en una escala numérica de tres o cinco categorías y se pondera por el personal ocupado del informante, con lo que las lecturas ganan representatividad respecto de la masa laboral cubierta.

La escala centrada en 50 puntos permite una lectura inmediata. Por encima de ese valor, el balance de respuestas favorables supera al de desfavorables y se interpreta como territorio optimista; por debajo, la interpretación es la contraria. Los cambios mensuales se leen sobre cifras desestacionalizadas, lo que aísla los patrones intramensuales y facilita el seguimiento del ciclo.

El IGOEC agrega los cuatro ICE sectoriales en un único indicador global mediante ponderadores derivados del valor agregado bruto de cada sector en la economía. Esa ponderación explica que las oscilaciones del sector manufacturero, con peso relativo alto y un ciclo internacional más marcado, tiendan a mover el agregado en mayor medida que las de sectores con menor participación como la construcción.

Trayectoria 2024-2026: del pico postelectoral al piso de 2026

La serie 2024-2026 dibuja con nitidez un ciclo de confianza. En marzo de 2024 el IGOEC se ubicaba en 54.8 puntos, con una expansión anual de 1.2 puntos y con los cuatro sectores en territorio optimista; el Indicador de Confianza Empresarial de las Industrias Manufactureras se situaba en 53.7 puntos y el de Construcción en torno a 50.7. La lectura era coherente con un contexto de nearshoring activo, inversión extranjera directa creciente y un peso relativamente fuerte, y coincidía con los máximos de la Encuesta Nacional sobre Confianza del Consumidor (ENCO). La transición sexenal, la aprobación de la reforma constitucional al Poder Judicial y el endurecimiento de la política comercial estadounidense modificaron sustantivamente el escenario. Desde mediados de 2024 la serie ingresó en una trayectoria de descensos anuales sistemáticos que se ha extendido de forma ininterrumpida hasta la fecha.

El siguiente cuadro sintetiza el comportamiento reciente del IGOEC en cifras desestacionalizadas:

Mes de referenciaIGOEC (puntos)Variación mensual (puntos)Variación anual (puntos)Meses bajo 50
Marzo 202454.8s. d.+1.20
Mayo 202648.2-0.1-0.515
Junio 202648.20.0-0.516
Julio 202648.2+0.1-0.717

La quietud del nivel agregado desde mayo, alrededor de 48.2 puntos, no es un dato menor. Recoge un régimen de expectativas anclado en el pesimismo moderado, sin señales claras de recuperación. El avance mensual de 0.1 puntos en julio, que fue apenas la segunda subida intermensual del año, se explica fundamentalmente por la mejora en Construcción, sin que ningún otro sector modificara el diagnóstico. Frente a julio de 2025, el IGOEC cayó 0.7 puntos, con lo que la serie acumuló 27 lecturas anuales negativas consecutivas.

Lectura sectorial: manufactura al frente del deterioro

La descomposición por sector matiza el diagnóstico agregado y permite ubicar las presiones específicas. En julio de 2026, el ICE de las Industrias Manufactureras cayó 1.35 puntos anuales y se situó en 48.03 puntos, con lo que encadenó veintiséis reducciones anuales seguidas. El sector es el que arrastra al agregado por dos razones. La primera es su exposición directa al ciclo comercial de Estados Unidos, sacudido en 2025 y en el primer semestre de 2026 por la reactivación de la Sección 232 y por la incertidumbre sobre la revisión del T-MEC. La segunda es la contracción de la producción industrial reportada por el propio INEGI en el Indicador Global de la Actividad Económica del primer trimestre de 2026, con secundarias cayendo alrededor de 1.1 por ciento anual.

La Construcción se ubicó en 47.2 puntos en julio y registró la mayor variación mensual del mes, con +0.9 puntos. El sector recupera aire tras el sesgo negativo del ciclo de obra pública que siguió al cierre del sexenio anterior, aunque su nivel absoluto continúa por debajo del umbral. El Comercio y los Servicios Privados No Financieros exhiben lecturas más volátiles: en mayo de 2026 el ICE del Comercio cayó 0.7 puntos mensuales, mientras que el de Servicios avanzó 0.4 puntos, con un patrón similar en meses subsecuentes. En términos anuales, ambos también permanecen por debajo de 50 puntos, aunque con caídas menos pronunciadas que la manufactura.

El siguiente cuadro presenta la fotografía sectorial más reciente:

SectorICE julio 2026 (puntos)Variación mensual (puntos)Notas
Industrias Manufactureras48.03s. d.-1.35 anual, 26 caídas anuales consecutivas
Construcción47.2+0.9Mayor avance mensual del mes
Comerciopor debajo de 50volátilCayó 0.7 puntos en mayo
Servicios Privados No Financierospor debajo de 50volátilAvanzó 0.4 puntos en mayo

Articulación con el IPM y con otros indicadores oportunos

La lectura del ICE gana valor cuando se cruza con el IPM. El IPM se construye a partir de cinco componentes específicos del segmento manufacturero: pedidos esperados, producción esperada, personal ocupado, oportunidad en la entrega de insumos por parte de los proveedores e inventarios de insumos. Los cinco se agregan como promedio ponderado y arrojan un indicador comparable al PMI estadounidense, con el mismo umbral de 50 puntos entre expansión y contracción. En julio de 2026, el IPM se situó exactamente en 50.0 puntos, con una caída mensual de 0.1 puntos, y rompió una racha negativa anual de cinco meses al avanzar 0.24 puntos frente a julio de 2025. Sin embargo, el componente de volumen esperado de pedidos cayó 5.81 puntos en su comparación anual, lo que sugiere que la aparente estabilización del agregado no proviene de una mejora en la cartera prospectiva, sino de ajustes en inventarios y personal ocupado.

La lectura conjunta ICE-IPM confirma el diagnóstico. La confianza empresarial se estabilizó en 2026 en un nivel deprimido, sin que aparezca todavía un catalizador claro que la devuelva por encima del umbral de optimismo. Ese diagnóstico es coherente con la evolución del IGAE, que en el primer semestre de 2026 mostró crecimientos anuales cercanos a cero y con un desempeño sectorial dominado por las actividades terciarias, y con la desaceleración del Indicador de Confianza del Consumidor documentada por el propio INEGI en su serie mensual.

Límites analíticos y agenda inmediata

La utilidad del ICE tiene límites que conviene explicitar. En primer lugar, la unidad de observación de la EMOE, empresas con 101 o más personas ocupadas, deja fuera a la mayor parte del aparato productivo mexicano medido por número de unidades económicas. Los Censos Económicos 2024 identifican 5.47 millones de unidades económicas, de las cuales el 95.4 por ciento son microempresas. La percepción de este último segmento, que concentra el 41.4 por ciento del personal ocupado, no está representada en el ICE y sí, en cambio, en el pulso agregado de la confianza del consumidor y en la Encuesta Nacional sobre Confianza del Consumidor. En segundo lugar, la escala centrada en 50 puntos tiende a comprimir la información cualitativa en un rango estrecho, lo que dificulta lecturas finas cuando las variaciones mensuales son de una décima o dos. En tercer lugar, la naturaleza cualitativa de las preguntas hace que la serie sea sensible al ruido político y mediático de cada mes, lo que aconseja tratarla como un indicador de tendencia, no de nivel puntual.

La agenda inmediata del sistema de opinión empresarial no contempla cambios metodológicos significativos: la EMOE mantiene su periodicidad, sus dominios y su plantilla de preguntas, y los ICE y el IPM se difundirán con la misma calendarización mensual. Con esa continuidad, la comparabilidad con el periodo pandemia-poscovid y con la serie 2018-2025 queda asegurada, lo que refuerza el valor del indicador como pieza estable dentro del Sistema Nacional de Información Estadística y Geográfica.

Conclusiones

  1. La EMOE opera como el instrumento canónico de opinión empresarial en México, con una arquitectura muestral probabilística y estratificada, unidad de observación de empresas de 101 o más personas ocupadas y cobertura de manufactura, construcción, comercio y servicios privados no financieros.
  2. Los ICE y el IGOEC se leen sobre una escala centrada en 50 puntos, con cinco componentes en pares presente-expectativa por país y por empresa, más el momento adecuado para invertir; la ponderación por personal ocupado y la agregación por valor agregado sectorial dan pertinencia macro a un indicador cualitativo.
  3. La serie 2024-2026 dibuja un ciclo cerrado de confianza: del pico postelectoral de 54.8 puntos en marzo de 2024 a los 48.2 puntos de julio de 2026, con 17 meses consecutivos bajo el umbral y 27 caídas anuales seguidas.
  4. La manufactura arrastra al agregado, con un ICE de 48.03 puntos y una caída anual de 1.35 puntos en julio de 2026, mientras que la construcción muestra la única inercia positiva del mes con un avance mensual de 0.9 puntos.
  5. La lectura conjunta con el IPM confirma la estabilización deprimida: el IPM se ubicó en 50.0 puntos en julio de 2026, apenas en el umbral, con caídas persistentes en el componente de pedidos esperados.
  6. El ICE es un termómetro útil pero acotado: no cubre a las microempresas y su nivel es sensible al ruido mensual, por lo que su interpretación gana solidez cuando se cruza con el IGAE, el IPM y la ENCO en una lectura de tendencia.

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