ENDIREH 2021: arquitectura de la encuesta y radiografía de la violencia contra las mujeres en México
Análisis de la ENDIREH 2021 del INEGI: trayectoria histórica, diseño muestral, resultados por tipo y ámbito de violencia y agenda estadística pendiente.
Contexto
La Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares (ENDIREH) es el instrumento estadístico de mayor alcance con que México mide la violencia que experimentan las mujeres de 15 años y más. Su edición 2021, cuyos resultados fueron difundidos por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) en el comunicado 571/22 del 30 de agosto de 2022, constituye la sexta entrega de una serie iniciada en 2003 y la primera levantada después de la crisis sanitaria del coronavirus. El operativo documentó que siete de cada diez mujeres de ese grupo de edad declararon haber vivido al menos un episodio de violencia a lo largo de su vida, lo que la convierte en una pieza central del Sistema Nacional de Información Estadística y Geográfica (SNIEG) y en una referencia obligada para el diseño, evaluación y seguimiento de la política pública con enfoque de género.
La ENDIREH no es un ejercicio aislado del INEGI. Su levantamiento se sostiene en un andamiaje interinstitucional que articula al Instituto Nacional de las Mujeres (INMUJERES), a la Comisión Nacional para Prevenir y Erradicar la Violencia contra las Mujeres (CONAVIM) y, en ediciones recientes, al apoyo técnico de la Entidad de las Naciones Unidas para la Igualdad de Género y el Empoderamiento de las Mujeres (ONU Mujeres). Esa confluencia institucional responde al mandato de la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia (LGAMVLV), publicada en el Diario Oficial de la Federación (DOF) el 1 de febrero de 2007, y a los compromisos internacionales que México asumió al suscribir en 1995 la Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra la Mujer, conocida como Convención de Belém do Pará.
Trayectoria y papel dentro del SNIEG
La primera ENDIREH se levantó en 2003, cuando México carecía de un marco de medición periódica para dimensionar la violencia experimentada en los hogares. Las ediciones posteriores de 2006, 2011, 2016 y 2021 permitieron construir una serie comparable que, con los ajustes metodológicos propios del aprendizaje institucional, hoy funciona como el principal insumo estadístico sobre la materia. Entre 2016 y 2021 la encuesta ingresó al grupo de proyectos considerados Información de Interés Nacional, condición que la convierte en obligatoria para el Estado mexicano bajo la Ley del SNIEG y le otorga un piso de continuidad que trasciende los ciclos presupuestales.
El cambio de régimen metodológico más visible se produjo entre 2003 y 2016, cuando la encuesta pasó de concentrar su atención en la violencia ejercida por la pareja a adoptar un enfoque multiámbito que incorpora las esferas familiar, escolar, laboral y comunitaria. La edición 2021 preservó esa estructura, amplió el detalle de la violencia económica y patrimonial e incorporó preguntas específicas sobre modalidades digitales de agresión que la Ley Olimpia, publicada en el DOF el 1 de junio de 2021, elevó al rango penal mientras se encontraba en campo el operativo.
Diseño muestral y marco conceptual
El universo de observación de la ENDIREH 2021 fueron las mujeres de 15 años y más residentes en viviendas particulares del territorio nacional. El tamaño de la muestra se ubicó alrededor de 125 mil viviendas seleccionadas con base en el Marco Nacional de Viviendas elaborado por el INEGI a partir del Censo de Población y Vivienda 2020. El diseño permitió generar estimaciones con representatividad nacional, por entidad federativa y por ámbito urbano y rural, con un nivel de desagregación que la convierte en una pieza central para los sistemas estatales de información.
La encuesta clasifica la violencia en seis grandes tipos: psicológica, física, sexual, económica, patrimonial y, en el ámbito laboral, discriminación por embarazo o condición de maternidad. Esos tipos se cruzan con cinco ámbitos: pareja, familiar, escolar, laboral y comunitario. Los dos marcos temporales relevantes son la prevalencia a lo largo de la vida, que registra si la mujer ha experimentado al menos un episodio desde los 15 años, y la prevalencia en los últimos doce meses, que acota la ventana al año previo al levantamiento.
El enfoque de prevalencia es conceptualmente distinto al de incidencia delictiva. La ENDIREH no mide delitos registrados ni carpetas de investigación, sino experiencias autoreportadas por la informante en un entorno de confianza. Esta característica la vuelve complementaria con los registros administrativos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP) y con los datos de defunciones por homicidio del propio INEGI: cada fuente responde a una pregunta diferente, y la lectura conjunta es la que permite construir el diagnóstico.
Resultados generales de 2021
El principal hallazgo de la edición 2021 es que 70.1% de las mujeres de 15 años y más declararon haber experimentado al menos un episodio de violencia en algún momento de su vida. Esa cifra representa un incremento de alrededor de cuatro puntos porcentuales respecto a 2016, cuando la medición equivalente fue de 66.1%. En términos poblacionales, el instituto estimó que la cifra equivale a aproximadamente 50.5 millones de mujeres. La prevalencia en los últimos doce meses se situó cerca de 42.8%, de forma consistente con una exposición generalizada que no se concentra únicamente en etapas remotas del ciclo de vida.
Por tipo de violencia, la psicológica se mantuvo como la de mayor prevalencia a lo largo de la vida, seguida por la sexual, la física y la económica o patrimonial. La preeminencia de la violencia psicológica es consistente con lo que la literatura comparada observa en encuestas análogas de la región y refleja tanto la ubicuidad de las agresiones verbales y simbólicas como el perfeccionamiento del instrumento para captarlas.
Prevalencia a lo largo de la vida por ámbito
| Ámbito | Prevalencia aproximada | Universo de referencia |
|---|---|---|
| Comunitario | Alrededor de 45.6% | Mujeres de 15 años y más |
| Pareja | Cerca de 39.9% | Mujeres de 15 años y más con pareja presente o pasada |
| Escolar | En torno a 32.3% | Mujeres de 15 años y más con asistencia escolar |
| Laboral | Aproximadamente 20.8% | Mujeres de 15 años y más con trabajo remunerado |
| Familiar | Cercana a 11.4% | Mujeres de 15 años y más |
Fuente: elaboración con base en los principales resultados de la ENDIREH 2021 publicados por el INEGI en el comunicado 571/22.
El ámbito comunitario, que agrupa los espacios públicos y de uso común como la calle, el transporte, los parques y los mercados, aparece como el de mayor prevalencia. El ámbito de la pareja, calculado solo sobre quienes han tenido relación conyugal o de cohabitación, se ubica en una posición apenas inferior y conserva la relevancia que ha tenido en toda la serie. Las esferas escolar y laboral exhiben prevalencias menores, aunque elevadas si se considera que operan sobre poblaciones acotadas por la trayectoria educativa o laboral.
Lectura por tipo de violencia
La violencia psicológica es la de registro más amplio y, al mismo tiempo, la más difícil de delimitar fuera de un instrumento especializado. La ENDIREH distingue conductas como insultos, humillaciones, celos excesivos, amenazas y aislamiento forzado. La relevancia de este tipo radica no sólo en su prevalencia sino en su capacidad de preceder a formas de violencia física o sexual, por lo que su medición es un indicador adelantado de riesgo que las políticas públicas requieren para orientar los sistemas de alerta temprana.
La violencia sexual, por su parte, concentra agresiones que van desde el acoso en la vía pública hasta la violación consumada. El instrumento desagrega las conductas con suficiente detalle para distinguir entre tocamientos sin consentimiento, exhibicionismo, intentos de violación y violación. Esta granularidad fue determinante en 2021 para dimensionar la carga del acoso en espacios públicos, categoría que explica buena parte del peso del ámbito comunitario.
La violencia económica y patrimonial se refiere al control o despojo de recursos, bienes y oportunidades. Su medición es relativamente reciente en la serie y ha ganado peso a medida que la literatura reconoce el papel de la autonomía económica como un factor protector. La edición 2021 confirmó que esta modalidad opera con frecuencia como un mecanismo de permanencia forzada en relaciones de pareja violentas, al limitar el acceso al ingreso independiente, al crédito o al patrimonio.
Dimensión digital y agenda normativa
La ENDIREH 2021 fue el primer levantamiento posterior a la aprobación federal de la Ley Olimpia, el conjunto de reformas que incorporó la violencia digital y mediática al Código Penal Federal y a la LGAMVLV. El instrumento preguntó, entre otros aspectos, por experiencias de difusión no consentida de contenido íntimo, suplantación de identidad, acoso en redes sociales y amenazas por medios electrónicos. Los resultados muestran que la mayor exposición se concentra en mujeres de 20 a 29 años y en entornos de alta penetración digital, un patrón consistente con lo que la Encuesta Nacional sobre Disponibilidad y Uso de las Tecnologías de la Información en los Hogares (ENDUTIH) documenta de manera paralela.
El cruce entre ENDIREH, ENDUTIH y los registros administrativos del SESNSP permite afirmar que la violencia digital no sustituye a las modalidades presenciales, sino que se superpone con ellas. En consecuencia, la agenda normativa posterior a 2021 se ha orientado a armonizar los códigos penales estatales con la figura federal, a profesionalizar la actuación de fiscalías especializadas y a construir sistemas de respuesta coordinada que incorporen a plataformas digitales como sujetos obligados en la cadena de atención.
Heterogeneidad estatal y lectura territorial
La ENDIREH 2021 permitió observar que la prevalencia estatal no es homogénea. En el extremo superior aparecen entidades como la Ciudad de México, el Estado de México y Querétaro, donde la prevalencia a lo largo de la vida supera el promedio nacional. En el extremo inferior se ubican entidades como Chiapas, Tamaulipas y Zacatecas, con prevalencias menores. Esta heterogeneidad no debe leerse en forma mecánica: puede reflejar diferencias reales en la exposición, pero también variaciones en los niveles de reconocimiento y denuncia, en la densidad urbana y en los patrones de movilidad.
La disposición de información estatal es uno de los activos más relevantes de la ENDIREH, porque habilita el seguimiento del Mecanismo de Alerta de Violencia de Género contra las Mujeres (AVGM) emitido por la Secretaría de Gobernación a través de CONAVIM. Las entidades con AVGM activa han utilizado la encuesta como línea base para evaluar el impacto de las acciones implementadas y para rendir cuentas ante los grupos de trabajo técnico que supervisan el mecanismo.
Diálogo con fuentes alternas
La utilidad analítica de la ENDIREH se multiplica cuando se contrasta con fuentes complementarias. Los registros de defunciones del INEGI permiten documentar el extremo del continuo de violencia a través de los feminicidios y de los homicidios de mujeres con razón de género. El SESNSP, por su parte, publica mensualmente la incidencia de delitos como lesiones dolosas, violencia familiar y violencia de género, con niveles municipal y estatal. La Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública (ENVIPE) añade una lectura de percepción y cifra negra que es útil para interpretar la brecha entre delito experimentado y delito denunciado.
Las instancias internacionales, como la Organización Mundial de la Salud y ONU Mujeres, han documentado que la prevalencia mexicana se ubica en un rango alto respecto al promedio regional. La Organización Mundial de la Salud estimó en su reporte de 2021, con datos de 2018, que aproximadamente una de cada tres mujeres de 15 años y más experimenta violencia física o sexual en su vida, con heterogeneidad amplia entre regiones del mundo. La lectura mexicana es consistente con la ubicación en el grupo de países latinoamericanos con prevalencias superiores al promedio global.
Agenda estadística pendiente
La ENDIREH enfrenta tres retos de agenda hacia su próxima edición. El primero es la actualización periódica del marco conceptual para incorporar modalidades emergentes de violencia, en particular las que operan en entornos digitales y de inteligencia artificial generativa. El segundo es la ampliación de la cobertura a grupos específicos cuya experiencia requiere instrumentos adicionales, como las mujeres indígenas monolingües, las migrantes en tránsito, las adultas mayores en situación de dependencia y las personas con discapacidad, para quienes la encuesta general subestima la prevalencia por limitaciones del diseño operativo. El tercero es la consolidación de la interoperabilidad con los registros administrativos para construir un ecosistema único de información que supere la fragmentación actual.
El Programa Estratégico del SNIEG y los compromisos derivados del Mecanismo de Belém do Pará orientan el proceso hacia un levantamiento quinquenal estabilizado, con pruebas piloto en años intermedios para validar nuevos módulos. La agenda estadística, en suma, deberá acompañar el proceso normativo iniciado con la Ley Olimpia y con la creación en 2024 de la Secretaría de las Mujeres a nivel federal, hoy encargada de la rectoría de la política de igualdad sustantiva.
Conclusiones
- La ENDIREH es el instrumento estadístico más robusto que México tiene para medir la violencia que experimentan las mujeres de 15 años y más. Su valor radica en la combinación de representatividad nacional y estatal, en la comparabilidad temporal con las ediciones de 2003 a 2021 y en su carácter de Información de Interés Nacional, que la blinda ante los ciclos presupuestales.
- La prevalencia de 70.1% a lo largo de la vida identificada en 2021 confirma que la violencia contra las mujeres es un fenómeno masivo y estructural, no una suma de episodios aislados. El incremento respecto a 2016 debe interpretarse con cautela: puede reflejar un deterioro real, pero también una mayor capacidad del instrumento y de las mujeres encuestadas para reconocer y nombrar las agresiones.
- El ámbito comunitario emerge como el espacio con mayor prevalencia, lo que obliga a situar en el centro de la política pública la seguridad de los entornos urbanos, el transporte y los espacios de uso común. La política dirigida al ámbito de la pareja debe mantener su centralidad, pero no agotar la agenda.
- La integración de la violencia digital en la encuesta y en el marco normativo representa un avance importante. La agenda pendiente es consolidar la interoperabilidad con los registros administrativos del SESNSP y con las fiscalías especializadas para construir una lectura integral del fenómeno.
- La próxima edición de la ENDIREH deberá incorporar módulos específicos para grupos subrepresentados, mantener la serie comparable y robustecer la articulación con la Secretaría de las Mujeres y con los sistemas estatales para que la estadística se traduzca en política pública con capacidad de prevención y reparación.